Posteado por: vecinoslapaz | mayo 24, 2012

Manifiesto de la concentración contra la crisis del 17Mayo2012

El pasado 17 de mayo, la Plataforma Solidaria de Torrero nos convocó en la plaza de las Canteras a todos los vecino del barrio para cambiar impresiones e ideas sobre las causas y los impactos de la actual crisis.  Nos sirvió de punto de encuentro entre los diferentes vecinos que nos movemos en asociaciones vecinales  y otros colectivos del barrio con objetivos comunes  de apoyo a la gente en situaciones críticas y de denuncia de los causantes. Montse, vecina, profesora en la Universidad y perteneciente a la asociación cultural El Cantero nos contó porque nos hemos visto los ciudadanos con una deuda encima, una prima de riesgo hasta ahora desconocida y unos recortes en nuestro bienestar cada vez mayores. Os ponemos la integridad de su clara explicación:

“Todas las mañanas nos despertamos con nuevas razones para salir a la calle y decir juntos que este sistema no nos vale. Nuevas reformas, nuevos recortes que convierten esta sociedad en algo insostenible económica, social y medioambientalmente.

La crisis económica que nos está tocando sufrir no la hemos generado los ciudadanos de a pie y se ha convertido en la excusa perfecta para desmontar el estado del bienestar. Y hoy venimos aquí a decir: esta crisis no la pagamos.

La crisis financiera de 2008 se convirtió como por arte de magia en una crisis de deuda pública porque los estados decidieron que no podían dejar quebrar al sistema financiero e inyectaron, y lo siguen haciendo, ingentes cantidades de dinero público para rescatarlo. Sí, los magos han convertido la deuda privada del sector financiero en deuda pública. Y los bancos, en lugar de dedicar ese dinero a conceder crédito a las familias y a las empresas para comprar viviendas, emprender negocios y crear trabajo y rentas, lo destinaron a actividades mucho más rentables: comprar deuda pública de los países de la periferia de Europa, los países con más alta probabilidad de impago y que tienen que pagar unos intereses más elevados por su deuda. Otro truco de magia genial… los bancos se han convertido en los acreedores de los estados, de aquéllos que les regalan el dinero público de todos nuestros impuestos. … Y ahora se nos exigen cada vez más sacrificios a nosotros, que qué pintamos en todo esto, para satisfacer la deuda a los bancos.

Los líderes de los 17 países de la unión monetaria europea se reunieron en Junio de 2011 para firmar el Pacto del Euro. Dijeron que era necesario afrontar unidos la crisis de deuda pública, pero lo cierto es que no podían permitir que los grandes bancos alemanes y franceses, los mayores acreedores de los estados de la periferia europea, se quedaran sin cobrar. El Pacto del Euro dice que, para salir de la crisis, los productos europeos tienen que ser más competitivos frente al resto del mundo; es decir, que tenemos que producir más barato en Europa. Y para producir más barato no hay más remedio, concluyen, que reducir o congelar los salarios de los trabajadores.

–         O sea, que hay que reformar el mercado de trabajo. Para reducir salarios hay que disminuir el poder de negociación de los trabajadores. Se habla de desincentivar la negociación colectiva, de no ligar los salarios a la inflación, de la posibilidad de que las empresas no acaten los convenios sectoriales… y otras perlas como éstas. Y nosotros nos preguntamos: ¿No es más necesaria una reforma empresarial? La estructura empresarial española sí necesita de verdad una renovación, un cambio de mentalidad. Nunca han apostado por actividades productivas de verdad y de futuro. Con unirse al carro de los beneficios proporcionados por el sector de la construcción y de todas las empresas dependientes del sector, han tenido suficiente… ¡y más que suficiente! En realidad son las grandes fortunas de nuestro país, que tienen apellidos bien conocidos y sobresalientes ya en el franquismo… Ellos sí que necesitan una verdadera reforma.

–         El Pacto del Euro también manifiesta sin ningún pudor que hay que revisar de manera continua los sistemas de pensiones, alargando la edad de jubilación y acortando las cuantías cuando la situación económica así lo exija.

–         Políticas de austeridad, máxima premisa de esta reunión europea, políticas que nos ahondan en la espiral de la crisis. La prioridad absoluta es reducir el déficit público y para ello hay que recortar el gasto del gobierno. La aritmética matemática no engaña, y lo único que está produciendo este despliegue de medidas es deprimir la demanda, reducir el crecimiento económico, reducir las rentas sobre las que se recaudan los impuestos; en consecuencia, generar más déficit y, ya de paso, crear más desempleo. Por el lado de los impuestos, en lugar de avanzar hacia un sistema verdaderamente progresivo y perseguir el fraude fiscal, se limitan a recomendar el aumento de los impuestos indirectos y de los impuestos sobre la energía, impuestos que todos pagamos por igual. Nuestra economía necesita justo lo contrario: políticas públicas de estímulo para generar rentas y empleo y una reforma fiscal valiente para salir de la crisis. Y después, no se trata tanto de crecer desaforadamente, sin control, sino de repartir el trabajo y la riqueza. Para conseguirlo hace falta un cambio de mentalidad en la sociedad; todos debemos ser conscientes de ello.

–         Las recomendaciones apuntan también a la restructuración de las Cajas de Ahorro, avanzando hacia la total privatización del sector. La actuación del Banco Central Europeo ha sido nefasta en la gestión de la crisis. La única preocupación y máxima premisa de este organismo es el control de la inflación. En aras de su consecución, las políticas de austeridad anunciadas son necesarias. El Banco Central Europeo representa una causa principal de los males que sufrimos porque fue diseñado para ayudar a la banca privada y no para defender los intereses públicos y la estabilidad macroeconómica y social. Desde su creación, se le prohibió financiar a los gobiernos, dejando así para la banca privada el negocio de la financiación del sector público.

–         Por último, el Pacto del Euro prevé un Mecanismo de Equilibrio Europeo para, dicen, rescatar a los países con alta probabilidad de impago de sus deudas. En realidad, estos rescates se han convertido en rescates para los bancos acreedores de dichos gobiernos, es decir, para los bancos franceses y alemanes.

La consecuencia de todos estos desmanes es clara: pérdida de salarios, pérdida del estado de bienestar; al final, pérdida de los derechos que tanto ha costado conseguir, derechos no sólo económicos sino también sociales: desde la libertad sexual hasta el derecho de reunión. Y si dejamos que nos los quiten, ya no los volveremos a disfrutar. Ni nosotros ni las generaciones venideras, probablemente. Por eso los políticos tienen que percibir el malestar de los ciudadanos. Si solo nos quejamos en casa, ellos no nos ven, no nos oyen; tenemos que salir a la calle y decir basta ya, queremos otro modelo, otro mundo es posible. Si no lo hacemos nosotros ¿quién?, si no lo hacemos ahora, ¿cuándo?”

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